Reseña del Concierto que nos brindo nuestro hermano PrediCantor Luis Enrique Ascoy

“Derechos Reservados” para Jesús

 

Atención!!!!

Cantante sin futuro llena de locos teatro en Bogotá!!

La presencia de un cantautor peruano conmueve a la comunidad cristiana católica de Bogotá. Predicación y música de la mano en una noche sin adornos, pero con la presencia del Espíritu. Entre laicos y religiosas, testimonio de un asistente al evento.

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Por. Carlos Andrés Novoa

carlosandres@solodios.com

Reportero Gráfico Oficial de Solo Dios y además PrediCantor Junto con su novia Pilar.

En la noche del 19 de junio pasado más de 400 almas se reunieron alrededor de la música y de la Palabra de Nuestro Señor Jesús, con motivo de la visita de Luis Enrique Ascoy, cantautor católico peruano, a nuestro país, la bella Colombia. El escenario de este memorable hecho fue el Teatro del Convento de las Hermanas Vicentinas en Bogotá.

 Luis Enrique no deja pasar un año sin compartir su experiencia de Dios con nosotros, los que vivimos en este extremo norte de Sudamérica. Inicialmente se trataba de que él diera ¿una charla?¿un taller?¿un seminario? ¡No importa! El caso es que en últimas el acontecimiento, titulado Derechos Reservados,  terminó siendo... ¡Un recital en vivo y en directo!  

Déjame que te cuente, limeño

A las 6:00 PM gran parte del Teatro estaba ocupado no sólo por los muchos jóvenes (de cuerpo y alma) que decidieron meterse en la locura del Señor (entre la manada se podían encontrar servidores de música, de danza, catequistas y demás “chiflados”) sino también por un animado y hasta exaltado grupo de hermanitas Vicentinas, algunas de ellas compatriotas de Lucho (si no lo crees, mira las fotos). La horda de Ascoy en Bogotá una vez más manifestaba el cariño que le profesa al cantautor de temas como No Nos Callarán, Un Domingo Cualquiera y Danza a mi País.

Gracias al Altísimo las cosas se dieron de la mejor manera, con la acertada organización de los amigos de la emisora Minuto de Dios y PMD Records (un saludo especial a Diana Herrera, quien a pesar de las carreras al final fue de las que más se gozó la música), y a la difusión y trabajo de la Fundación SoloDios.

Precisamente fueron los servidores de música de SoloDios B.e.I. (Blanca e Iván), con Iván Chacón en la supervisión voz y guitarra, (Nelson Ramos-teclado, Germán Yepes - bajo   y junto a Luis Carlos Hostios y Sandra Ramírez (La Esposa de Lucho) PrediCantor invitado, quienes iniciaron la fiesta con la presentación de la Red de Músicos Católicos “Músicos de Dios – PrediCantores” de SoloDios, entonando el himno PrediCantores. Así fue como se rompió el frío que en los últimos días ha calado a los católicos bogotanos hasta los huesos . Frío el clima pero caliente el corazón de aquellos que “con las armas que Él nos dio, quieren ser PrediCantores”. Acto seguido el músico y PrediCantor Camilo Arana se unió al ágape, entonando junto con sus instrumentistas acompañantes dos canciones llenas de Espíritu y de alabanza para el Jefe de Jefes.

 Y fue Camilo quien presentó a Luis Enrique al público; una vez Ascoy se instaló en el escenario recibió un chaparrón del cariño ya mencionado... Luis, luego de los agradecimientos, insistió en que aunque la idea original era hacer un pequeño taller para jóvenes, la gran acogida de su música entre la comunidad cristiana católica de Bogotá les hizo pensar a él y a los hermanos del Minuto de Dios: ¿por qué no hacer mejor un pequeño... concierto?

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De los cuatro no se acordó ni Pepito: “Derechos Reservados”

Luis Enrique es versátil, tenga o no una guitarra entre sus manos. Tiene además de su voz, como don concedido por el Patrón, un sentido del humor a medio camino entre lo elegante y lo guapachoso, ¡sin duda! La risa, en contra de lo que muchos han pensado a lo largo de la historia, es una herramienta inigualable en la evangelización. Y además de humor, posee la capacidad de “leer entre líneas”, lo cual enriquece la presentación del texto bíblico y de las letras cantadas con la imaginación basada en el sentido común. Así logra una acercamiento, una identificación del público con lo que se está explicando o cantando. Y en ese ejercicio siempre están presentes Lida, su esposa, junto con sus hijos María Belén y Luis Enrique, el pueblo de Dios (¿qué sería de nuestra Iglesia sin ellos?), además de multitud de anécdotas que demuestran que Luis Enrique Ascoy es, antes que músico o letrista, un ser humano como tú y como yo. Con lo que ser así implica .

Luis inició su presentación con una charla que bien puede titularse De cómo el paralítico Pepito fue lanzado casi de afán por un hueco del techo de la casa de Pedro, o una enseñanza para los servidores de música. Dicha charla estuvo basada en el evangelio de San Marcos, capítulo 2, versículos del 1 al 12. Un poco exagerado el título, no lo niego, pero igual les invito a leer detenidamente este fragmento de la Palabra para poder entender lo que sigue.

No es posible plasmar en este espacio con lujo de detalles la predicación de Luis ¡Ya se sabe que el “estilo Ascoy” no es nada común, pero en eso precisamente radica su fuerza! Baste decir que nuestro amigo hizo énfasis en aspectos que urgen a aquellos que nos hemos medido a proclamar la Buena Noticia a las naciones, y por ende al Pueblo de Dios: hay que AMAR a aquellos a quienes se quiere comunicar el Mensaje (si se tienen dudas acerca de cómo es la movida aquí, favor hacer clic en una buena Biblia, virtual o no, en 1 Corintios 13.1-13). Y eso requiere trabajo en equipo, porque fueron cuatro los que llevaron a Pepito ante la presencia del Maestro. Así se verán varias las alternativas que nos permitan hacer conocer el Evangelio.

A partir de estas ideas, Luis nos invitó a cultivar, con el aval de Señor, ciertas habilidades y virtudes: persistencia, imaginación (si no le cabe por ninguna parte, éntrale por el techo: hay que ser creativos), valentía (porque el riesgo siempre está presente: desde subirse al techo hasta vérselas con el dueño de casa y su pandilla), y sobretodo mucha humildad y paciencia. Porque cuando somos servidores de música, necesitamos tener amor y fe para que la gente viva un encuentro personal con Jesús, de tal forma que sea Él y sólo Él quien haga algo nuevo con la vida de nuestros hermanos, que cuando Él les diga “levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” y ellos alcancen sanidad... Sea sólo Él quien reconozca nuestra fe al cantar, no los fariseos, no los escribas, ni siquiera aquellos a quienes queremos evangelizar. En resumen, lo importante es permanecer en ese silencioso anonimato que solamente reconoce Aquel Que Nos Dio Los Dones ¡Y ese silencio implica también quedarnos a reparar el techo, bajo la estricta mirada de Pedro, sus colegas de la banda de los doce y claro, de su suegra!

Destaco dos puntos en especial de la predicación ¿Se acuerdan de lo que dijo el Señor cuando se despidió de sus discípulos en el momento de la Ascensión? Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos (San Mateo 28, 19). Y la verdad es que nosotros, en nuestra Iglesia, muchas veces esperamos que la gente venga a la vigilia, al seminario, a la misa de sanación, al bazar pro-fondos... Cuando deberíamos ser nosotros quienes vayamos hacia ellos (¡tenemos que salir a las calles!). Y como recomendación especial para los servidores de música: tengan a mano dos repertorios. Uno para los que ya estén en El Camino (cantos de adoración, de alabanza, es decir, cantos explícitamente religiosos) y otro para “los agnósticos de colegios, universidades y demás lugares... Mejor, los ¡aghhh!nósticos. Porque si llegas y les dices que Jesús es la respuesta, ellos te responderán: ah, bueno, pero ¿cuál es la pregunta?”.

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Eso también es alabanza

Acto seguido, Ascoy empuñó su guitarra, sin olvidar su armónica al cuello, y en dos momentos nos regaló su música. Importante es decir en este punto de la historia que en el entreacto se presentaron Andrés Prías, joven músico cuyos temas conmovieron a más de uno en el Teatro (recientemente Andrés lanzó un disco al mercado de la música católica), y Carolina Herrera (que su nombre no se preste a confusiones aromáticas), quien con su simpatía logró que coreáramos sus temas, especialmente “No temeré”. Por cierto, Carolina y Andrés tuvieron la oportunidad de acompañar con su música la fiesta de Pentecostés 2003 que se llevó a cabo recientemente en el Coliseo El Campín de nuestra ciudad.

Probablemente muchos “Ascoymaníacos” se quedaron con las ganas de escuchar varios de los temazos de Luis, entre ellos Danza a mi País, La táctica del leñador, Dibujos animados, La mañana de aquel día o Te amo. Pero es seguro que en esta ocasión sus interpretaciones fueron bien recibidas por los asistentes. Destaco las recientes Nada, Nada, Nada, Patria y Antes que termine el día. Y claro, los clásicos Amiga (quizás el tema que más gargantas hizo resonar esa noche), Madre y Vida, estos dos últimos temas compactados “en un popurrí en La mayor”, en palabras del mismo Luis Enrique. Sin olvidar los nuevos clásicos que aparentemente rompen el molde característico de Luis, como Siete Minutos. Después no digan que Luis es sólo ANDI (andi ´pa arriba, andi ´pa abajo) como Hippie Cristiano.

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Hasta cuando salga el sol (Eso hubiéramos querido)

Los asistentes a este pequeño gran concierto hubiéramos querido que no terminara nunca. Pero llegó lo que no queríamos que llegara; en fin, el tiempo pasa volando. Al final del recital, hacia las 10:00 PM, ya que todo artista se debe a su público, Luis se encontró absorbido por la seguidilla de autógrafos y fotografías solicitados por una buena cantidad de locos en Cristo. No es difícil imaginar que esa es la situación de cada recital, que es lo común de las presentaciones, digámoslo así. Claro que ese natural agite es un paseo con flores y agua fresca comparado con la inmensa histeria que alrededor de los Beatles se gestó por allá en los años sesenta, cuando muchachitas enloquecidas trataban de abalanzarse sobre los muchachos de Liverpool, dispuestas casi a devorarlos. Esas son las ventajas de no tener chance en el mundo de ruido y tablas.

Y fue allí donde se preparó Luis Enrique Ascoy para reiniciar, en días posteriores a esta presentación, la gira de evangelización en sitios aledaños a nuestra ciudad, como Sogamoso y  Bucaramanga. Pudimos apreciar que la inspiración musical y lírica de Luis Enrique se mantiene fresca, así como su espíritu. Eso se vio entre gente del público: muchachos que seguramente fueron “por ver qué cosas hacen esos locos” tuvieron en algún momento, aunque fuera muy pequeño, algo en sus ojos que reflejaba algo muy hermoso en sus almas. Damos gracias a Dios que así fue ¡Ánimo, Luis, mantente firme! ¡Te esperaremos siempre en Colombia con los brazos abiertos!

Sólo me resta destacar la gran energía y calidez que los asistentes siempre manifestaron con todos los artistas en el escenario ¡Muchachos, hay espacio para la música cristiana católica, hay un pueblo que busca a Dios! ¡Y hay un Dios que quiere que se encuentren con Él! Sólo es cuestión de disponer nuestros corazones para dejar ser y actuar al Maestro, para ser servidores silenciosos que solamente aspiramos que se haga Su Voluntad ¡Amén!

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Por Carlos Andrés Novoa

carlosandres@solodios.com